
Bella Luna era mi madre
Al final de mi calle comenzaba una aparición que transformaba la noche entera. Yo conocía el lugar exacto donde despuntaba y podía seguir su viaje hasta el río. Aquel recorrido celeste estaba unido a otra presencia. Las dos iluminaban mi mundo de la misma manera y las dos, al marcharse, dejarían su claridad suspendida sobre mi vida.


