El 29 de octubre de 1977, cinco ataúdes cruzaron San Juan del Cesar y terminaron de golpe la infancia de Hernán Urbina Joiro. De aquella herida nació un poema contra el olvido.
Un episodio de mi infancia cambió para siempre mi manera de entender la poesía. Aquella experiencia terminó convirtiéndose en el origen de una vocación que nunca me abandonó.