Poesía Reunida 1974 – 2019 | Hernán Urbina Joiro | Manuscrito inédito

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Poesía Reunida 1974 - 2019 | Hernán Urbina Joiro | Manuscrito inédito

Poesía Reunida 1974 - 2019 | Hernán Urbina Joiro | Manuscrito inédito

Poesía Reunida 1974 – 2019 | Hernán Urbina Joiro | Manuscrito inédito

De mi cancionero (Fragmento del prólogo)

Muchísimo antes de conocer el Canzoniere de Francisco Petrarca o de saber siquiera qué cosa era un cancionero, intentaba hacer uno en cuadernos, hojas de la oficina de mi tío Alfonso Joiro, en bolsas y envolturas de papel del mercado, en la tinta o el lápiz que estuvieran al alcance, enumerando mis canciones en números romanos.

Pero andaba equivocado. Empecé a catalogarlas desde diciembre de 1977 —la número I era Te quiero de verdad—, tras ganar a los 12 años el Festival de Compositores de Música Vallenata, porque creía que esa, la ganadora en el concurso, contenía las líneas más importantes que había escrito hasta entonces y porque, de todas maneras, eran los trazos con los que empecé a entender, a mí modo, el asunto de crear imágenes con los versos.

Conciencia de las primeras imágenes

Fue un mes atrás, cuando viví el retrato y la voz del desengaño fundidas a una música que también debe entonar la muerte, la del canto vallenato Alicia adorada, tal como la retenía desde cuando la tocó un anciano en San Juan del Cesar con su acordeón de dos hileras, cuyo fuelle rojo se movía como un corazón agónico que deseaba detenerse cuanto antes.

Esa tarde de noviembre me recliné detrás de una de las columnas finales del corredor oriental del primer patio del Colegio El Carmelo de San Juan del Cesar, tal como lo haría una creatura malherida en la selva, que debía esperar un poco antes de incorporarse y de nuevo caminar.

Allí volvieron a mi cabeza las voces y las imágenes de ella con los sonidos de Alicia Adorada, todo envuelto en un entorno de color rojo quemado, igual de triste. «La cosa es así, entonces», me dije antes de escribir:

Por ella esta pena amarga
duele en el corazón,
se me ha metido en el alma
con rojo de acordeón.

La primera canción 

Ese cuarteto no lo entendió nadie en mi salón de clases. Entonces lo modifiqué para goce de los demás y guardé el primero para mí. Pero andaba equivocado.

Poco a poco empecé a dudar de que todo fuera cuestión de imágenes, sentía que me faltaban muchos otros elementos para escribir buenos poemas hasta que dejé esa preocupación en manos de la propia poesía, dando por hecho que los versos surgen cuando quieren, que se escriben ellos mismos con sus propias imágenes, con el ritmo de la emotividad que los invoca, aunque después se puedan limpiar un poco, tal como se enjuaga con un paño húmedo a una creatura recién nacida.

De todas maneras, andaba equivocado. En diciembre de 1977 el deslumbramiento por el triunfo reprimió las horas más angustiantes de mi infancia como los intentos por entenderlas y aliviarme escribiéndolas.

Ahora, al sentarme a poner en orden estos poemas, esos días regresan con sus versos sepultados y sus viejos temblores intactos.

Los primeros poemas

Primero recordé la masacre del viejo Juan Aurelio y cuatro de sus familiares, todos amigos de mi propia familia, el 29 de octubre de 1977, el día que por única vez desfilaron por el pueblo cinco ataúdes, el momento en que se desbarató mi infancia a los 12 años.

Sentado, aún con esa antigua opresión en la mente, volvió otra más lejana, la de la mañana del 7 de noviembre de 1975, a los 10 años, cuando en el campo de futból del colegio, al otro extremo del pueblo, retumbó en mis entrañas la explosión de la Calle del Carmen donde murió un hombre que pasaba por un taller, a cuyo frente realizaban labores de soldadura a un tanque.

El tremor de ese recuerdo finalmente me situó en el primer intento que recuerde por calmar la conmoción escribiéndola en el papel a los 9 años, imitando la voz de mi papá, de quien había observado el temible poder de las palabras cuando hacía coplas.

Fue el 5 de octubre de 1974, cuando ocurrió la matanza de varios campesinos oriundos de las sabanas de Bolívar, exterminados por vengarles, presuntamente, a un sanjuanero que habrían asesinado en el mismo sitio donde 99 años atrás cayó muerto el que fue presidente de los Estados Unidos de Colombia, Joaquín Riascos.

Poesía Reunida 1974 – 2019 | Hernán Urbina Joiro | Manuscrito inédito

A cada uno de estos sobrecogimientos me preguntaba desorientado: ¿Qué hacía allí? ¿Quién era yo? ¿Por qué estaba exactamente en ese sitio y no en otro? ¿Por qué me sentía así? ¿Qué más podía hacer? He pasado cerca de medio siglo buscando respuestas a interrogantes como estos construyendo un cancionero.

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Hérnan Urbina Joiro
Hérnan Urbina Joiro
Escritor y humanista colombiano.

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