Qué sea el último, fue el primer pensamiento al regresar a la conciencia miedo y rencor por el asesino, pero con prontitud otras cinco líneas se abrazaron a la más temprana como a mi espanto por el bombazo de ese jueves 15 de abril.
Su zaga infernal la parapetábamos en la mente cada día para poder ir al Hospital Militar que estaba en los planes macabros del fugitivo que seguía sembrando pavura después de haber escapado de su cárcel de lujo en Medellín el año anterior.
¿Qué número de bomba es ésta?, me pregunté con el resentimiento que acrecía al mirar el duelo perpetuo en el rostro de la cirujana plástica que perdió a sus padres por un atentado de Escobar mientras conducían en Bogotá.
Ocho muertos, doscientos heridos tras la nueva deflagración del desquiciado que parecía disfrutar mejor mientras más muertos produjeran sus cargas explosivas que nos ahuyentaban de los grandes centros comerciales, incluido el propio Centro 93.
Antes del mediodía del 15 de abril fue el bombazo en el Centro 93 y cinco líneas más se abrazaron a mí y al primer pensamiento por el que aún doy gracias que se cumpliera como profecía que nadie hubiese creído en ese instante: Qué sea el último de su zaga infernal.
POEMA 85. Centro 93 (1993)
Centro comercial
93, ocho muertos, 200 heridos, calle 93.
¿Qué número de bomba es ésta de Pablo Escobar?
Es el año de 1993,
qué sea el último de su zaga infernal.
Canciones para el camino
Hernán Urbina Joiro
(Caligrama, 2020)
Cuarenta y cinco años de historia, amores, censuras, perplejidades de Colombia y el mundo en versos memorables. Prólogo del poeta y escritor colombiano William Ospina.
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