El poeta y la ciencia | Hernán Urbina Joiro | 1983

El poeta y la historia | Hernán Urbina Joiro
El poeta y la historia | Hernán Urbina Joiro
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El poeta y la ciencia | Hernán Urbina Joiro | 1983

El poeta y la ciencia | Hernán Urbina Joiro | 1983

Hernán Urbina Joiro en la Academia Nacional de Medicina de Colombia

El poeta y la ciencia | Hernán Urbina Joiro | 1983
Adelantos de “Poesía Reunida 1974-2019

El distanciamiento, en términos académicos, entre el músico, el poeta y la ciencia es bastante reciente, de apenas unos cuatro siglos.

Antes de ese tiempo, como recordaba Octavio Paz, no sólo música y matemáticas eran artes gemelas, sino que los aparatos científicos eran muchas veces aparatos musicales.

Poetas como Lucrecio anticiparon hace más de 2.000 años distintas complejidades de la ciencia contemporánea, como las implicaciones de la turbulencia.

Yo llegué a la poesía, y por la poesía a diferentes disciplinas, buscando comprender la —tantas veces— incomprensible condición humana.

Desde que tuve uso de razón noté que la poesía dice mucho más de lo que las personas afirman sobre sí mismas.Me era incomprensible que alguien saludara con auténtico cariño y luego saliera a matar a otra persona y seguir saludando con afecto.

Los versos de Rafael Escalona me aportaron ciencia, indicaban que los seres humanos viven profundamente lo ambivalente y que incluso pueden ser perfectamente rateros-honrados.

Mi ambivalencia, esa del poeta y la ciencia, se mantuvo hasta agosto de 1983, al pisar la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, que aún se encontraba en el Hospital de San José, en Bogotá.

Allá acudí a iniciar mis estudios médicos en días realmente opacos, más que por el clima bogotano de entonces, por las sombras interiores que no me dejaban concluir si debía abandonar de un tajo mi pasión por la poesía y la música.

Asistí en el tercer piso a la primera lección de Historia de la Medicina del Maestro Juan Mendoza Vega. Al mirarlo comprendí que estaba frente a un ser humano completamente distinto a cuantos había conocido.

Cuando narró sobre la existencia de grandes médicos que, al tiempo eran grandes artistas, e indicó que la medicina debía ser un arte, supe las coordenadas que debía recorrer en este mundo.

Ese día, en que empezó nuestra larga amistad, supe del Maestro Mendoza Vega que no debía desechar lo aprendido, sino integrarlo a lo que debía aprender en adelante.

Sin duda a nuestro interior vivimos y pensamos en imágenes, en formas subjetivas, metafóricas, con las que sentimos, con las que encontramos el sentido de las cosas y hacemos, incluso, ciencia.

Por ello, no es muy lógica la equivalencia actual entre ciencia —razonista— y saber —metafórico—, y menos cuando ambas aspiran a la significación de sentido, que deriva de la palabra sentir.

De otro gran médico humanista, Manuel Zapata Olivella, aprendí el aforismo que resume la problemática de no integrar la ciencia al humanismo, al poeta y la ciencia. De José de Letamendi: Del médico que no sabe más que medicina, ten por cierto que ni medicina sabe.

Insisto: si los hombres de ciencia van a ocuparse, de veras, del sufrimiento humano, tendrán que volver a hacerse preguntas como los poetas y los filósofos.

No hay que dejar que la antipathïa haga creer innecesario escuchar a auténticos poetas que pueden decirnos: “Entiéndame, doctor, siento un dolor de muelas, pero aquí en la espalda”.

Igual, el humanismo no puede consistir en una pretenciosa dedicación al estudio de las humanidades porque eso sería intentar reducir al espíritu humano a sólo eso.

Humanista ya no es aquel que sólo cultiva las humanidades o los studia humanitatis, sino el que siempre se restaura como partidario de lo humano que vivifica frente al sufrimiento y la indolencia de la técnica y el comercio.

VEA ADEMÁS: “Paradigma del humanismo”: doctor José Félix Patiño

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*Otros libros recientes de Hernán Urbina Joiro con Entre las  huellas de la India CatalinaHumanidad Ahora: diez ensayos para un nuevo partidario de lo humano

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Hérnan Urbina Joiro
Hérnan Urbina Joiro
Escritor y humanista colombiano.

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